Paula Grande
Una compañera de trabajo y lectora asidua de este blog llamó mi atención hace un par de días sobre un pequeño detalle de Penélope Cruz, a la que últimamente hemos visto hasta en la sopa debido a la promoción mundial de la cuarta parte de “Piratas del Caribe”. “¿Cómo es posible –me preguntó- que si en la “premiere” en Cannes Pe llevaba flequillo corto, en la presentación España, un par de días después, luciera un flequillo desfilado y largo?”. La posible respuesta la aportó otro compañero: “Igual es un flequillo postizo”. Ante nuestra cara de incredulidad total, pasó a aclararnos que había visto en el programa de Ana Rosa (según él, en un zapping, aunque no sé yo...) como la presentadora y sus colaboradoras se ponían lo que el definió primero como “un perro muerto” y después, más precisamente, como “un flequillo postizo, que se engancha al pelo con unos clips”.
Que conste que no estoy diciendo que Penélope use pelo de pega, sino que esa podría ser una explicación al sorprendente cambio de longitud de su cabello en cuestión de días (también es posible que se haya recogido el flequillo con horquillas bajo el pelo más largo, aunque parece difícil).
Que conste que no estoy diciendo que Penélope use pelo de pega, sino que esa podría ser una explicación al sorprendente cambio de longitud de su cabello en cuestión de días (también es posible que se haya recogido el flequillo con horquillas bajo el pelo más largo, aunque parece difícil).
14 de mayo de 2011
18 de mayo de 2011
Admito desde ya que no soy ninguna experta en extensiones, ni falta que me hace. Tengo una mata de pelo que, en palabras de una peluquera, “haría felices a tres calvos”, así que nunca he tenido necesidad de indagar sobre postizos para el cabello. Pero hasta donde sé, las extensiones se aplican mezclándolas con el cabello propio, para aportar más densidad.
Esto, en cambio, se parece más a un peluquín de toda la vida –encontré algún video en internet donde se ve como se ponen- sólo que con un aspecto mucho más natural. Yo, que dejé de llevar flequillo más o menos al mismo tiempo en que me caían los dientes de leche, no pienso probarlo, pero si alguna de vosotras, lectoras, lo ha hecho o lo hace en un futuro, por favor, comentadnos vuestras impresiones.
El caso es que este descubrimiento me ha llevado a reflexionar sobre los tuneados cada vez mayores que aplicamos a nuestro cuerpo y, sobre todo, al cabello. Que levante la mano la que, cumplidos los 25, no ha caído en la tentación de ponerse tinte, mechas o reflejos, por supuesto, unos tonillos más claros que el cabello natural, hasta conseguir lo imposible: que la proporción de rubias en este país, a partir de los 40, no tenga nada que envidiarle a la de Alemania, por poner un ejemplo.
Ya sé que me repito, y que a este tema de las rubias dediqué una de mis primeras entradas. Pero ahora estoy en condiciones de compartir con vosotras la que, según algunos expertos, es una de las claves la atracción masculina por las rubias.
Al parecer, y dado que es un color que suele perderse con el paso de los años, se asocia a la juventud y, de manera no consciente, a la fertilidad. Pensad en nuestros antepasados, allá en las cavernas, cuando el que cumplía los 30 era un anciano venerable. Aparece en el medio de la tribu una rubia y claro, todos los cavernícolas dan por supuesto que es joven y por consiguiente, fértil. Y como la atracción se rige inconscientemente por las posibilidades de éxito reproductivo, ala, todos a pegarse garrotazos por ser el primero en llevarse a la rubia a la piel de oso (nada de huertos, que por aquel entonces aún éramos cazadores-recolectores). Pensándolo bien, lo de la rubia prehistórica tiene aún más mérito porque, como todas sabemos, el pelo sucio tiende a verse más oscuro de lo que realmente es, y no creo que la higiene capilar fuese una prioridad en la Edad de Hierro.

Lo que me parece un poco mal es que esa asociación cabello rubio-juventud-fertilidad se haya mantenido durante milenios y, en cambio, se haya descartado la ventaja comparativa que, a la hora de dar a luz, supone una cierta proporción entre cintura y caderas que, si no me equivoco, es de 7 a 10, propia de una mujer curvilínea, y en las antípodas de las chicas-palo que nos presentan tantas revistas de moda. Ay, cuanto triunfaría yo entre los prehistóricos con las redondeces que traigo de serie.

Pero de cómo el canon estético ha cambiado a lo largo del tiempo prometo hablaros otro día.
Hasta la próxima semana.
Hasta la próxima semana.









Hace unos años, ya lo llevó Elsa Pataky, jiji
ResponderSuprimirbesos
AzaharaJS
jajajaja yo también traigo redondeces de serie.
ResponderSuprimirLa primera vez que lo vi, me parecio de lo mas curioso, la verdad, pero para mi gusto, Penelope Cruz esta mas guapa son el flequillo postizo.
ResponderSuprimirUn besote
Cierto! La Pataky también lo llevó. A mi me gusta la Pe sin flequillo. Aunque pa gustos los colores.
ResponderSuprimirpásate por mi blog que estoy de concurso!!
zapatosmarca.net
besos
arlet
Me parece super divertido poder jugar con el pelo al igua que con la ropa y los accesorios, lo malo es que hasta donde conozco , que son las extensiones te estropean tu pelo, tienes que cortarlo. Con los postizos no es así yo he usado uno de pelo natural que me ponía muchísimo en mi época de estudiante de diseño.
ResponderSuprimirEra precioso del mismo color de mi pelo y de repente tenía una mega coleta de impresión y super tupida.
Con el uso se fué deteriorando y ahora tengo dos pequeños postizos que a veces presto a mis hijas para disfrazarse.
Al principio da repro por si se te cae en medio de la discoteca o te cogen de la coleta y se queda en las manos de otro, pero si está bien pusto es seguro y queda muy natural.
Kind Regards.
Me encanta este blog! Os sigo desde ya!
ResponderSuprimirun besote!!
xxMandy
http://mmanndy.blogspot.com/
Aisss, yo no puedo con los postizos. Si quieres me lo cojo con una goma, con una horquilla, con un pasador de los que te van recordando a cada paso que debiste dejarte el pelo suelto como querías, pero nada de pelo ajeno... Me da mal rollo.
ResponderSuprimirLa Cruz puede permitirse muchos looks porque con peluquero todo queda genial... Habría que levantarla a las seis y media de la mañana, que esperase un autobús en plena autovía, que paseara su glamour por el Metro y luego que soportara unas ocho horitas en una oficina en la que el aire acondicionado del edificio dijo No cuando vio que tenía que trabajar... Ja ja.
No parece mala gente, pero vamos que cualquier cosita con unas super manitas estilistas nos dejarían estupendas.
Prefiero que no lleve flequi.
Un beso.
chicas!cuando van a actualizar el blog?las extrañamos!!!
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