sábado, 13 de marzo de 2010

EL PERFUME



POR MARÍA GUIMERÁNS

Parece una pregunta intrascendente, pero no lo es tanto. Me refiero a esa tantas veces repetida cuestión de qué es lo primero que te hace fijarte en un hombre; o en una mujer. La respuesta depende de muchos factores y uno de ellos, sin duda, es la edad. Pongamos como ejemplo una conversación que casualmente cacé entre unos adolescentes de instituto:



- A mí me gusta el Kevin, tía. Está buenísimo y se parece al “Duque” mogollón.

- Es que se nota que es mayor, tía. Y qué me dices de cuándo llega en la moto…

- ¡Calla, calla, que ahí viene…! Hola, Kevin.

- …Qué pasa, chonis. Hoy llego tarde, que “me se ha estropeao” la burra…



Moraleja: a los quince años deslumbra la fachada. Que “el Kevin” sea repetidor y no sepa articular una frase a derechas se compensa con los caballos de potencia de su moto. Y ya no te digo si en vez de vehículo de dos ruedas conduce coche tuneado. Por eso, conversaciones como la anterior refuerzan mi convicción de que cumplir años es muy positivo. Uno gana en seguridad y sensatez y comienza a apreciar en los potenciales ligues o parejas aspectos que antes pasaban inadvertidos. No significa que te dejen de gustar los guapos; ser alto, delgado o tener unos preciosos ojos verdes ayudará siempre a caer en gracia. Pero poco a poco te das cuenta de que no siempre te atrae el mejor parecido.

Con el paso del tiempo, comienzan a pesar más en la balanza sentimental la simpatía, el sentido del humor, la bondad o la inteligencia. Y algo más. Algo que no se ve, que no influye en el carácter y sin embargo puede determinar el rumbo de un encuentro. Estoy hablando del olor corporal 


Después de muchos años de análisis empíricos, he llegado a la conclusión de que existen dos clases de personas: las de olfato desarrollado, totalmente sensibles a los efluvios ajenos, y las de pituitaria averiada. Yo, sin duda, pertenezco a las primeras y esa característica ha condicionado mi trayectoria. Cuando un hombre no me entra por la nariz, da igual que me entre por los ojos. Me pasó con el Melenas (ver post de los calzoncillos). He de reconocer que el chico lo tenía prácticamente todo, pero no consiguió conquistar mi probóscide. Y no quiero decir que oliese mal o que le tuviese miedo al agua y al jabón, no. Simplemente su olor personal era incompatible con mi olfato. Me pregunto si las hormonas tendrán algo que ver, porque hay pocas cosas mejores que inspirar el aroma de alguien que te gusta.
  


De hecho, cautivar a través del olfato es algo que el ser humano ha tratado de conseguir desde que el mundo es mundo.

Se cree que el perfume (del latín “per fumare”, producir humo) se inventó en las cavernas, cuando algún hombre primitivo quemó por casualidad una corteza de árbol que desprendió un olor agradable. A partir de ahí, la fragancia se usó como ofrenda a los dioses. La elaboración más perfeccionada de los perfumes se sitúa en Egipto, donde nació una tradición que después desarrollarían griegos, romanos y árabes. En el siglo XIV Francia se convirtió en el centro europeo de la producción de perfumes destinados a la nobleza, que trataba de disfrazar con ellos su falta de higiene. Poco a poco, el uso de fragancias fue universalizándose y hoy, las españolas son junto a las francesas, las europeas que más se perfuman: un 75% lo hace cada día.
  




Soy de la opinión de que dejar una agradable huella olorosa es una estupenda carta de presentación. Pero creo también que ello no depende de perfumes ni aguas de colonia, sino del olor personal e intransferible de cada uno. Eso que para muchos de nosotros sigue siendo lo primero que nos hace fijarnos en otra persona.

7 comentarios:

  1. Me encanta oler las camisetas de mi chico :) (bueno si ha sudado mucho quizás no) jejej y la colonia que usa la elegí yo mmmmmmm me encanta¡¡¡¡ :)

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  2. Me encantan los perfumes ahora uso Chloé y mi chico el de Armani. Es verdad que cada persona tiene su olor, un perfume nunca huele igual en una persona que en otra. Otro de mis favoritos Elixir de Clinique, sabes que lleva feromonas para atraer al sexo contrario? besitos wapa, feliz tarde de sábado.

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  3. Yo soy de las que tienen la nariz de adorno y para sostener las gafas, soy incapaz de distinguir conscientemente un olor corporal a menos que sea claramente apestuzante. Los perfumes y colonias si me gustan pero muy, muy suaves incluso infantiles uso mucho Petits et Maman de Bulgari. Besos y feliz domingo

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  4. Coincido contigo, Nuria, en lo de los perfumes y colonias suaves. Pero prefiero la ausencia de aromas añadidos y hago bandera de los olores personales, siempre que sean agradables, claro. En todo caso, Bibi Hi y Enma, reconozco que un perfume o colonia atrayente posee un incalculable poder evocador. Besos a todas!

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  5. Holaaa...gracias por pasaros. Me ha encantado el post. me siento totalmente identificada con lo que escribes. Yo soy de las de olfato hiper desarrolado, lo mio ya es una enfermedad...y me ha pasado igual que a tí...que he dejado de seguir conociendo a un chico porque no me entraba por el olfato, pero para mí los olores me dicen mucho y no puedo evitarlo....Besitos...Me apunto y os sigo.

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  6. Totalmente de acuerdo con este post en muchos puntos.
    Los perfumes son maravillosos,capaces de seducir en el 1º encuentro,en el acercamiento,en determinados momentos es la carta de presentación perfecta.Pero bien es cierto que yo creo totalmente en que lo que nos lleva a decantarnos por ciertos ''ejemplares'' tiene muchísimo que ver con las hormonas y el olor propio,no el que se disfraza con jabones o perfumes,no hay nada como despertarse por la mañana para distinguir olfativamente a tu pareja,ese olor en la piel,cálido,de primera hora yo creo que en mi vida personal ha influido muchísimo,por eso estoy tan de acuerdo,la nariz elige.De hecho yo siempre le he dicho a mi pareja que yo siempre he elegido parejas muy masculinas a mi parecer,y a el siempre le he dicho,me hueles a bosque de madera,fuerte y robusto,y me encanta (yo que me invento definiciones para los olores,pero la teoría es totalmente cierta)

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  7. Dice el refrán que "cada oveja, con su pareja". Las personas buscamos a alguien afín a nosotros, por la forma de vestir, por la forma de pensar... pero está claro que las hormonas también nos empujan a elegir. ¡Gracias por comentarnos!

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